En la temporada de 1988, Gimnasia y Esgrima La Plata vivió uno de los momentos más inolvidables de su historia durante el Torneo Metropolitano. Aquel año, el club, conocido cariñosamente como Los Triperos, se enfrentó a desafíos significativos, pero también mostró destellos de grandeza que lo llevaron a una destacada actuación en el campeonato.

Bajo la dirección del entrenador Carlos Timoteo Griguol, Gimnasia logró consolidar un equipo fuerte y cohesionado que se destacó por su juego ofensivo y su solidez defensiva. La plantilla contaba con jugadores emblemáticos como el delantero José Luis Calderón, quien se convirtió en una figura clave en el ataque, y el defensor José Luis Cuciuffo, cuya entrega y liderazgo fueron esenciales para el equipo.

Uno de los partidos más memorables de esa campaña ocurrió en la fecha 12 del torneo, cuando Gimnasia se enfrentó a su eterno rival, Estudiantes de La Plata, en un clásico que prometía ser electrizante. Aquel 4 de septiembre de 1988, el Estadio Juan Carmelo Zerillo se llenó de hinchas que vibraban con la expectación del encuentro. Los Triperos no defraudaron y, tras un primer tiempo intenso, lograron abrir el marcador con un gol de cabeza de Calderón, lo que desató la locura en las tribunas.

La victoria por 1-0 no solo significó tres puntos vitales en la tabla, sino que se convirtió en un símbolo de la resistencia y el espíritu de lucha de Gimnasia. Aquel triunfo fue un recordatorio de la grandeza del club y de su capacidad para enfrentar adversidades, algo que los hinchas nunca olvidarán. La victoria en el clásico catapultó al equipo a una de sus mejores posiciones en años y renovó la esperanza de la hinchada tripera, que siempre ha soñado con ver a su equipo consagrarse campeón.

A lo largo de esa temporada, Gimnasia continuó cosechando éxitos y, aunque no logró alzarse con el trofeo final, el recorrido fue digno de mención. La actuación de los Triperos en el Metropolitano de 1988 quedará grabada en la memoria colectiva de la afición, como un ejemplo de lo que se puede lograr con trabajo en equipo y pasión por la camiseta. En el corazón de La Plata, los ecos de aquella victoria aún resuenan, recordando a todos que Gimnasia es un club donde el amor y la entrega se entrelazan para crear una historia única y llena de emoción.