La llegada de un nuevo entrenador siempre trae cambios, y Gimnasia no es la excepción. Desde su llegada, el equipo ha pasado de un enfoque más defensivo a un estilo de juego más ofensivo, buscando un mayor control en el mediocampo. Este cambio fue evidente en su reciente encuentro contra Vélez Sarsfield, donde Gimnasia dominó la posesión y creó varias oportunidades de gol, aunque el partido terminó 1-1.

La nueva estrategia parece centrarse en aprovechar la velocidad y el regate de delanteros como I. Mammini y Santino Primante. Estos jugadores clave han sido fundamentales para aplicar una alta presión sobre el oponente, dificultando su recuperación tras perder el balón. Es interesante ver cómo este enfoque comienza a dar frutos, con un aumento en los goles en sus partidos recientes.

Sin embargo, no ha sido todo un camino de rosas. La transición requiere tiempo, y la adaptación de los jugadores a los nuevos sistemas tácticos es un proceso en sí mismo. Las críticas iniciales han disminuido a medida que los aficionados comienzan a ver el impacto positivo de estas decisiones. La pregunta ahora es: ¿puede Gimnasia mantener esta forma en los próximos partidos?